Entradas

Escritores japoneses

Banana Yoshimoto Nación en Tokio, en 1964, y estudió literatura en la Universidad de Nihon. Con Kitchen (Andanzas 151 y Fábula 17),  su primera novela, ganó el Newcomen Writers Prize en 1987, cuando todavía era una estudiante universitaria, y un año después se le concedía por la misma obra el premio literario de Izumi Kyoka. Entre otros galardones, ha recibido en Italia el premio Scanno y el Capri Award 2011. Sus obras: Recuerdos de un callejón sin salida Lagartija Tsugumi Amrita N-P

Escritores argentinos

Escritores chilenos

Pablo Neruda Nace en el pueblo campesino de Parral en 1904. Su madre, maestra de escuela, tiene entonces cerca de cuarenta años, está enferma de tuberculosis y muere dos meses después de nacer su deseado hijo.  El padre, desolado por la muerte de su esposa y sin vocación para el trabajo en el campo, lleva al pequeño a casa de los abuelos mientras busca oportunidades fuera del pueblo. El niño, bautizado como Ricardo Eliecer Neftalí,  pasa sus primeros años en una vieja casona con unos abuelos cariñosos que ya han educado a catorce hijos. Cuando el padre consigue un modesto trabajo en la empresa de ferrocarriles, va a buscar a su hijo y le lleva a la pequeña aldea de Temuco, en la llamada "frontera". Allí le presenta a Trinidad Candia, con quien se ha casado. Esa señora "inteligente y dulce" a quien Pablo llama "mamadre", les lee a él y a sus otros dos hijos cuentos que entretienen los largos y fríos días lluviosos, mientras el padre está ausente por su tr...

Poesía

PABLO NERUDA Me gusta cuando callas Me gusta cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía. Me gusta cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo. Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y congelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. Me gusta cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Cuentos

Reseñas de novelas